Roborock
Toca una estrella para valorar
Roborock empezó como socio del ecosistema Xiaomi y creció hasta convertirse posiblemente en la marca más agresiva técnicamente de la categoría, casi siempre la primera en lanzar un mecanismo genuinamente nuevo en lugar de un simple retoque de marketing: torres LiDAR retráctiles que se agachan bajo los muebles, dobles almohadillas de mopa giratorias con presión real hacia abajo y, más recientemente, un brazo plegable de cinco ejes en el Saros Z70 que recoge físicamente objetos pequeños del camino del robot.
Su gama actual se divide en tres niveles que cubren casi cualquier presupuesto: la serie Q, orientada al valor, la línea Qrevo, casi de gama alta y construida en torno a bases totalmente automatizadas, y los buques insignia Saros y serie S en la cúspide. Esa profundidad de gama es la verdadera ventaja de Roborock: alguien puede mantenerse fiel a la app y al ecosistema de la marca mientras pasa de un robot económico a uno de gama alta según cambien sus necesidades o su presupuesto, sin tener que cambiar de competidor para conseguir ninguno de los dos extremos de la escala de precios.